El fantasy como literatura de subversión
A continuación, cito unos fragmentos de la introducción del libro Fantasy: Literatura of subersion de Rosemary Jackson. Para ello, me valgo de la versión digital que se encuentra en el siguiente enlace.
Más abajo, una traducción propia de esos párrafos realizada, quizás, con muchos errores y, al mismo tiempo, con mucho esfuerzo.
Fantasy, both in literature and out of it, is an enormous and seductive subject. Its association with imagination and with desire has made it an area difficult to articulate or to define, an indeed the «value« of fantasy has seemed to reside in precisely this resistance to definition, in its «free-floating» and escapist qualities. Literary fantasies have appeared to be «free» from many of the conventions and restraints of more realistic texts: they have refused to observe unities of time, space and character, doing away with chronology, three-dimensionality and with rigid distinctions between animate and inanimate object, self an other, life and death.
Like any other text, a literary fantasy is produced within, and determined by, its social context. Though it might struggle against the limits of this context, often being articulated upon that very struggle, it cannot be understood in isolation from it. The forms taken by any particular fantastic text are determined by a number of forces which intersect and interact in different ways in each individual work. Recognition of these forces involves placing authors in relation to historical, social, economic, political and sexual determinants, as well as to a literary tradition of fantasy, and makes it impossible to accept a reading of this kind of literature which places it somehow mysteriously «outside» time altogether. [...] Although surviving as a perennial mode and present in works by authors as different as Petronius, Poe and Pynchon, the fantastic is transformed according to thes autor's diverse historical positions. [...] fantasy characteristically attempts to compensate for a lack resulting from cultural constraints: it is a literature of desire which seeks that which is experienced as absence and loss.
[...]In many cases fantastic literature fulfils both functions at once, for desire can be «expelled» through having been «told of» and thus vicariously experienced by author and reader. In this way fantastic literature points to or suggests the basis upon which cultural order rests, for it opens up, for a brief moment, on to disorder, on to illegality, on to that which lies outside the law, that which is outside dominant value systems. The fantastic traces the unsaid and the unseen of culture: that which has been silenced, made invisible, covered over and made «absent».
Traducción:
El Fantasy, tanto en la literatura como fuera de ella, es un tema enorme y seductor. Su asociación con la imaginación y con el deseo ha la tornado una zona difícil de articular o de definir, en efecto el «valor» del fantasy ha perecido residir precisamente en esta resistencia a la definición, en su «flotación libre» (free-floating) y sus cualidades escapistas. El fantasy literario ha parecido ser «libre» de muchas de las convenciones y restricciones de textos más realistas: se han negado a observar las unidades tiempo, espacio y personaje, suprimiendo la cronología, la tridimensionalidad y de las rígidas distinciones entre objetos animados e inanimados, uno mismo y el otro, la vida y la muerte.
[...] Al igual que cualquier otro texto, un fantasy literario se produce en el interior, y es determinado por, su contexto social. Aunque podría tener problemas con los límites de ese contexto, a menudo articulada sobre esa misma lucha, no puede ser entendido de manera aislada. La forma que cualquier texto fantasy está determinado por una serie de fuerzas que se entrecruzan e interactúan de diferentes maneras en cada trabajo individual. El reconocimiento de estas fuerzas consiste en colocar a los autores en relación a los determinantes históricos, sociales, económicos, políticos y sexuales, así como a una tradición literaria del fantasy, y hace que sea imposible aceptar una lectura de este tipo de literatura que la coloque de alguna manera misteriosa «fuera» del tiempo. [...] A pesar de que sobrevive de modo perenne y presente en las obras de autores tan diferentes como Petronio, Poe y Pynchon, el fantasy se transforma de acuerdo a las diversas posiciones históricas de los autores. [...] El fantasy se caracteriza por su intento de compensar la falta resultante de las limitaciones culturales: es una literatura del deseo que tiene por objeto aquello que se experimenta como ausencia y pérdida.
[...]En muchos casos, la literatura fantástica cumple ambas funciones a la vez, porque el deseo puede ser «expulsado» por haber sido «contado» y por lo tanto indirectamente experimentado por el autor y el lector. De este modo, la literatura fantástica señala o indica la base sobre la cual descansa orden cultural, ya que se abre, por un breve momento, al desorden, a la ilegalidad, a aquello que está fuera de la ley, lo que está fuera de valores dominante sistemas. Las fantásticas huellas lo no dicho y lo no visto de la cultura: la que ha sido silenciados, invisibilizados, cubierta y hecho «ausente».
Extraído de Jackson, Rosemary (1981). «Introduction». Fantasy: Literature of subversion. Londres: Methuen, 1-10.